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Bitácora personal.

Adios para siempre

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Hoy, a las 12 del día, fuimos al cementerio y la familia le dijo adiós al cuerpo inerte de mi abuela-madre.

Desde que falleció, no he tenido oportunidad de descansar, los trámites legales, las flores, las sillas, el café, el pan, la vajilla, los vasos, el azúcar, el café, las llamadas telefónicas, los cirios y cien cosas más que se deben preparar para un funeral. Noches largas, días cortos, despedidas silenciosas y el más triste dolor al perder a un ser querido…

Es la primera vez que paso por una situación así y realmente es muy difícil en todos los términos que se puedan nombrar.

Pero bueno, hoy parece que termina la mayor parte, sólo falta el novenario.

Por mi parte, estoy tranquilo o al menos, así me siento por ahora.

Tuve un mar de sentimientos encontrados al ver caer la primera flor en la gaveta; no se que tan mala o buena persona soy, pero he de reconocer que a ratos me desconectaba totalmente de lo ocurrido y parecía un ser insensible; incluso no supe que hacer cuando los de la funeraria vinieron con la carroza fúnebre y mis familiares dijeron “despídete” yo sólo me preguntaba en mi interior “¿y eso cómo se hace?” o “¿Qué le dices a alguien que sabes que no te escucha?” lo más que pude hacer fue acercarme a feretreo, colocar mi mano sobre él y cerrar los ojos unos segundos con el temor de equivocarme o decir/pensar algo que no debía…

La vida tiene cosas maravillosas, pero también tiene sus partes oscuras.

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

28 Diciembre 2008 a 1:48 am

Escrito en Dios, Sentimientos, Vida

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