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Bitácora personal.

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Por culpa de la T.V

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Fui a comer y doña Sol me perguntó: “Joven, ¿quiere una alita de pollo en su sopa?” y le dije que sí.

Entonces, me dispuse a comer mi deliciosa sopa de fideos y a morder la alita de pollo, cuando, por estar mirando la televisión no me di cuenta y me salpiqué la camisa.

Dicen que del plato a la boca, se cae la sopa y efectivamente eso me ocurrió, pero más que nada por estár mirando la televisión y no poner atención a lo que hacía…

Si de todos modos no me gusta la televisón, con esto… menos.
Lo que hice fue seguir comiendo y al regresar a la oficina, fui al baño, me quité la camisa, la lavé con jabón y me la volví a poner, en ese punto no se que era peor, si dejar la camisa manchada de sopa de pollo o sentir el frio y la humedad de la tela sobre mi cuerpo.

Al final… quedé así.

Tengo varias opciones:

  1. Poner atención mientras ingiero alimentos.
  2. Usar un babero como niño chiquito
  3. Lavar la camisa y andar por la DGB para que todos se rían un rato.

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

15 Julio 2008 a 3:58 pm

Escrito en Humor negro, Trabajo

Cierto o falso

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Hace poco vi un video en YouTube en donde colocan 4 teléfonos celulares alrededor de unos granos de maíz palomero y luego, tras llamar a esos teléfonos: los granos de maíz revientan, he aquí el susodicho video:

Mi primera intención fue la de probar si era cierto o falso que los granos de maíz reventaran así que sin hacer mayor investigación, hice el intento en cuanto pude conseguir los elementos suficientes: (granos de maíz palomero y teléfonos celulares)

Tras la prueba, descubrí que era más falso que un billete de 2 pesos y me sentí algo tonto por andar experimentando algo, sin tener la información suficiente y necesaria.

Lo siguiente que hice fue investigar (de nuevo, en Internet) el porqué los granos de maíz palomero reventaban y encontré lo siguiente:

Las palomitas de maíz son un aperitivo elaborado a base de algunas variedades especiales de maíz. Se las conoce con ese nombre en España y México. Otros nombres que reciben son: ancua (Norte Argentino), cabritas (en Chile), canchitas (en Perú), canguil (en Ecuador), cocaleca (en República Dominicana), cotufas (en Venezuela e Islas Canarias), crispetas (en Colombia), gallitos (en zonas de Venezuela), maíz pira (en Colombia), pipocas (en Bolivia y Brasil), pochoclo (en Argentina), pop corn (‘maíz explotado’ en inglés), rosetas de maíz, etc.

Para su elaboración se utilizan granos de maíz de la variedad Zea mays everata Sturt, son dispuestos en una olla o recipiente y tostados (habitualmente friéndolos en aceite vegetal) hasta la explosión que es la súbita expansión del contenido del grano resultando en la ruptura repentina de la cáscara, y la formación de una masa esponjosa de color blanco; fenómeno que es debido principalmente al sobrecalentamiento de la humedad interna.

¿Por qué explota el maíz?

Como todos los granos de cereales, cada grano de maíz para palomitas contiene una cierta cantidad de humedad en su endospermo (núcleo almidonado con hasta 90% de almidón). A diferencia de la mayoría de los otros granos, la corteza externa o pericarpio, es muy gruesa e impermeable a la humedad.

A medida que el grano es calentado más allá de su punto de ebullición (100 °C), hasta los 175 °C, el agua dentro del grano empieza a convertirse en vapor, generando presiones internas de hasta unas 9 atmósferas. En la mayoría de los granos (incluyendo los granos defectuosos del maíz para palomitas), este vapor escapa tan rápido como se forma, pero en los granos del maíz para palomitas, el vapor no escapa debido a lo grueso e impermeable del pericarpio (corteza) que lo mantiene sellado, pero la presión interna llega a tal punto que la corteza no puede contenerla y ocurre una pequeña explosión. La fuerza de la explosión voltea al grano de adentro hacia fuera, es decir el contenido del núcleo es expuesto. Pero aun más importante, debido a que la humedad se encontraba uniformemente distribuida dentro del núcleo almidonado, la expansión repentina de la explosión convierte el endosperma en una especie de espuma, la cual le da a las palomitas su textura única.

Existen dos explicaciones para aquellos granos que no revientan después de haber sido expuestos a altas temperaturas. La primera es que los granos que no reventaron no tenían la suficiente humedad para crear el vapor necesario para explotar. La segunda explicación, de acuerdo a la investigación realizada en el 2005 por el Dr. Bruce Hamaker de la Universidad de Purdue, los granos que no explotan pueden tener una corteza agujereada, que también impide que se genere la presión suficiente para que revienten.

Conclusiones:

  1. La potencia de las ondas electromagnéticas de un teléfono celular no son suficientes para elevar la temperatura ambiental, mucho menos para elevar la temperatura interna de un grano de maíz.
  2. Lo que se observa en el video es producto de una manipulación digital
  3. No te creas todo lo que lees, ves o escuchas, no todo lo que existe en Internet es cierto
  4. Antes de andar probando pavadas, es mejor investigar un poco (o mucho).

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

9 Julio 2008 a 9:09 pm

Escrito en Humor negro, Internet

Día difícil

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Martes, 10:34 pm, llego a casa, Miércoles, 3:45am, me voy a dormir, 7:30am, despierto, me baño y me visto algo casual, salgo de casa, me subo a la moto, inicio el recorrido, a medio trayecto la moto comienza a ponerse extrañamente lenta y a “brincar”, me orillo, el neumático trasero se ha quedado sin aire, ¿sigo o me regreso?, estoy a la mitad y ningún talachero cerca, decido, camino hasta el trabajo, del cielo caen gotas de lluvia, llego empapado al trabajo, comienzo a trabajar, me duelen los pies por la humedad, junta breve en mi departamento laboral, me cambian la estrategia del proyecto, nuevos requerimientos, ya pensaré, el estomago vacío no ayuda, me voy a desayunar, voy a comprar el plástico para parchear la cámara del neumático, a medio trayecto me encuentro a una persona especial que no puedo saludar bien porque va acompañada (grrrr siento celos), regreso a la oficina, desmonto el neumático del rin, parcheo la cámara, intento montar el neumático: diablos… ya no es tan sencillo, los desarmadores no ayudan tanto, no es igual de fácil que con una bicicleta. Dejo todo, me voy al escritorio, Rachel me muestra una variación en los códigos de barras generados con php, compilo nuevamente php 5.2.6 e incluyo las banderas que faltan, instalo php, reinicio apache, todo bien, trabajo en el proyecto, me mandan a traer a la oficina del director, junta de asignación de labores, evento en puerta para el 19 y 20 de Junio, más responsabilidades, equipos de trabajo, es interesante, fin de la reunión, regreso a la oficina, no puedo más, salgo a comer, la comida es buena, regreso a la oficina, trabajo en el proyecto, un par de usuarios que no recuerdan su clave me interrumpen, asignación de nuevas claves, corrijo un aspecto en el desarrollo del proyecto actual, trabajo más, leo un par de correos, no respondo por falta de tiempo y ganas, es la hora de salida, viaje en microbús (después de casi un año de ya no pisar uno), olores desagradables, llego a casa, agarro el juego de llaves y los dados, regreso a la oficina, desmonto la llanta trasera, guardo las piezas en la oficina, esto apesta a grasa y mis manos están negras totalmente, pregunto si habrá un talachero cerca, me dicen que a 7 calles está el más cercano, no quiero pagar un taxi, camino, el rin pesa más de lo imaginado, el rin pesa más, cambio de mano izquierda a la derecha el peso del rin, rin mucho más pesado, al fin, encuentro al talachero, desarma el neumático en dos minutos, le quita el parche que le puse, le pone uno nuevo y mejor que ni se nota, monta el neumático en el rin en tres minutos, infla con aire la cámara, calibra la presión, listo, 40 pesos menos de mi bolsillo, camino 7 calles de regreso, el rin pesa toneladas, dentro a la oficina, saco el juego de llaves, los dados y las piezas, coloco la llanta en su lugar, ajusto, atornillo, aprieto, ajusto, atornillo, aprieto, listo, just in time, comienza a llover, regreso a la oficina, mi compañero de equipo me llama al teléfono, ya me está esperando en la biblioteca de contaduría según lo acordado, le digo que llueve y que no puedo ir, noto la seriedad en su voz, quedamos de trabajar por Internet, en otra llamada escucho la frase “me dio mucho gusto verte”, respondo “a mi también, pero no pude saludarte, ibas acompañada”, me dice que le llame a su casa mas tarde, le digo que no tengo su número, lo borré hace tiempo, se molesta, se despide, recibo un mensaje, lo que faltaba: se molestó conmigo por decirle la verdad: borré tu número, afuera llueve torrencialmente, son las 8:12, 8:30, 9:05, 9:15pm, no importa que llueva, me voy; antes de ir a casa, paso a una tienda, compro dos chocolates tin-larin, no hay nada que un chocolate no resuelva, llego a su casa, me ve, se sorprende mucho, le regalo un chocolate tin-larin, se sorprende el doble, se pone contenta, me explica porque la molestia por los numeros eliminados, reímos, charlamos, me presta discos de buena música, yo le regalo mp3’s de jazz, mi compañero de equipo me llama, ya está conectado, ya voy, ya voy, dame cinco minutos, nos despedimos, me voy en moto a 80km/hra. llego a casa mojado pero de muy buen humor, enciendo la computadora, no hay señal de Internet inalámbrica, joder, me conecto vía telefónica (es lo malo de colgarse de señales Wi-Fi ajenas), afinamos y complementamos la presentación para la exposición de la escuela neohumano relacionalista, para la materia de Administración, debemos terminar porque nos presentamos el Jueves 12, miro el reloj, ya es Jueves, son las 12:40am, escribo esto. Es hora de dormir.

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

11 Junio 2008 a 11:41 pm

Que poca madre

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O padre, o conciencia social, o que se yo… pero hoy hicieron oficial el aumento del pasaje en el transporte público en la ciudad de Puebla, ahora tan sólo costará 5 pesos que representa un aumento del 12.5% sobre el costo anterior.

El pan ya cuesta más porque obviamente la harina cuesta más, porque la gasolina cuesta más (sólo un par de centavitos que a nadie le hacen daño habrán pensado)

Y de ahí viene todo, como una reacción en cadena que una vez iniciada, termina rompiendo los eslabones mas débiles, endebles y frágiles: Los bolsillos de la sociedad mexicana que trabaja toda la vida para tener un estilo de vida sustentable en términos tercermundistas.

¿Pero quién autoriza el aumento en los costos? Apuesto que alguien que gana más de 3000 pesos quincenales.

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

29 Febrero 2008 a 3:55 pm

El Blues

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Haciendo un breve flashback comenzaré redactando que cuando tenía 15 años, trabajaba para un tatuador (uno bastante bueno en la ciudad) al que todos conocían por El verde, nunca supe porqué el sobrenombre aunque todo aquel que llegaba siempre le decía Que onda verde y rara vez escuché que le llamaran por su nombre.

Llegué a considerarlo un amigo a mi corta edad y creo que el también pues su familia me abrió las puertas de su casa un par de veces en fiestas familiares. El punto es que cuando trabajaba con él, haciendo la copia de cierto diseño sobre papel albanene a pulso, preparando el equipo (agujas, vaselina, tintas, guantes, etc) adicionalmente me correspondía poner música para hacer la jornada más leve. Hace 13 años, lo normal era sacar una cinta de cassette y ponerla en el equipo de audio (nada de ipods, memorias usb o CD’s con cientos de mp3’s) generalmente ponía cassettes de la banda Tree Souls On My Mind (que luego se hicieron llamar: El tri), de Espécimen, de Edgar Lira, de Rockdrigo González (el autor de la famosa canción “Metro balderas”) también ponía cassettes de Los pericos, de Real de 14 y en general, bandas de “rock urbano” como muchos le llamaban a ese género.

Diría que crecí en un mundo rockero, un medio agresivo “contra el sistema” pero amable entre la banda que siempre se echaban la mano, no importaba si era tatuador, artesano o que anduviera rolando por la ciudad con guitarra en mano.

Con ellos aprendí muchas cosas como la amistad, la lealtad, el cubrir la espalda y el orgullo contra el resto, el vestir de negro y tener el cabello largo, el escuchar música de verdad (nada de pop, ni trance ni románticas cursis) como ellos le llamaban a sus gustos, ya fuera rock urbano, punk, trash o metal.

Fuimos a conciertos de Transmetal, Nopalica, de Lira’n & Roll, del Haragán (todo mundo conoce su canción de “El no lo mató”), corrimos cuando la policía hacía redadas porque pensaba que ese tipo de eventos solo eran para drogarse y violentar en la sociedad, cosa que realmente era mentira porque sí, había quienes se daban tus toques de mota, los que de plano se perdían con caguamas sol en bolsitas de plástico pero muchos de los que no hacíamos eso, íbamos a escuchar música y a bailar con los ojos cerrados y disfrutar el viaje o de plano, entrar al Slam a repartir codazos y empujones para liberar el estress.

Nunca salí de pleito con nadie y llegue a ser conocido por la banda, y ya sabían que si me tocaba escoger el cassette de música siempre me daba por escoger a Real de 14…

El blues me gustaba, llegué a sentirlo con el alma cuando era mas chaval, y de ahí, pasaron los años y mi gusto rockero se hizo menos intenso, cuando entre al bachillerato ya comenzaban a gustarme banditas fresas como Maná y Caifanes, para cuando ingresé a la universidad lo único que me quedaba era la greña larga y las playeras negras con estampados de grupos rockeros fresas-extranjeros como Héroes del Silencio y de ahí, di el brinco a la trova, al pop, a las canciones románticas cursis y al trance.

Recientemente bajé unos albums de Blues y Jazz; entre tanta música que he bajado (cerca de 18,634 mp3s) mi reproductor casi siempre tiene la misma lista de reproducción que incluyen temas de Jazz, Blues, Trance y Rock.

Me puedo pasar días escuchando a Presuntos implicados (Blues) y la voz de esa mujer me sigue asombrando como si fuera la primera vez que la escuchara cantar. Sus canciones me traen gratos recuerdos (Satélite.mp3 4Mb), también logro ese paralelismo entre lo que vivo y lo que escucho (Cómo hemos cambiado.mp3 – 5Mb) o recuerdos compartidos con Ilian en las tardes nubladas y frías de Agosto mientras entonabamos con voz muy bajita Esta tarde vi llover.mp3 (4Mb).

Al final, creo que es bueno escuchar de todo, aunque sigo teniendo mis reservas con la música plástica-reciclada-hueca-comercial de Timbiriche, el reaggeton y pavadas de ese tipo que solo atraen un rato y después ya nadie recuerda semejantes chingaderas auditivas como el Asereje, la Macarena, El gato volador y La gasolina (yo si las recuerdo porque son una chingadera que toda la borregada anda repite y repite y quiera o no, se me pegan).

Al final… ¡que bendición es la buena música y su diversidad!

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

20 Febrero 2008 a 8:52 am

Escrito en Amistad, Humor negro, Musica

Tomame ahora o nunca

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Entré a la tienda departamental, pregunté por el área de caballeros, el vigilante me dijo “Al fondo a la izquierda” mientras señalaba con su dedo índice.

Cuando llegué al área me fui directo a la sección de chamarras, puesto que está por terminar el invierno seguramente estarían “más baratas de lo normal”.

Vi muchos modelos y luego de unos 15 minutos de ver un par de modelos por delante, por detrás y por todos lados, me decidí por uno.

Era una chamarra talla mediana, negra, con bolsas en los costados muy discretas, el relleno interior era de pluma de ganso y la marca era Wilson. Costaba $450 pesos, un precio considerable pero me quedaba súper bien y además de ligera era bastante caliente y confortable. La volví a poner en el gancho para ropa y me fui a la caja de pago.

La chica que atendía la caja le quitó el sensor y comenzó a hurgar en las bolsas y mangas, (por si acaso se me había ocurrido la genial idea de meter alguna prenda extra) luego de haber encontrado nada (obvio, ¿en realidad esperaba encontrar algo?) yo saqué mi billetera y ella comenzó a buscar la etiqueta del precio; tanto que la estuve revisando que no me di cuenta que no llevaba la etiqueta, en un segundo la chica se acercó al micrófono y voceó: “Supervisor de caballeros, caja 4, caja 4, supervisor de caballeros”

La señora que iba detrás de mi en la fila, hizo cara de “A ver a que hora me atienden” y yo hice cara de “Hasta que venga el supervisor de caballeros a la caja 4 y me cobren” pero la simpática cajera hizo cara de “Ni modo, te esperas mientras le cobro a la señora impaciente” así que amablemente la muy bella señorita me dijo:

Sr. en un momento le cobro, nada más atiendo a la señora y que venga el supervisor porque necesito el código de la prenda

Se notaba que apenas había sido quincena, porque la señora casi se lleva toda la tienda y bueno, mientras la cajera revisaba los bolsillos y las piernas de los jeans que la señora había escogido, mientras les quitaba el broche sensor de seguridad, pasaba el lector de código de barras y doblaba delicadamente (¡sarcasmo!) las prendas para meterlas en bolsos de papel couché con la marca de la tienda, yo seguía esperando a que llegara el supervisor… esperé 2 minutos, 6 minutos, luego comenzó mi ya no tan agradable cajera con otro cliente, bolsillos, mangas, sensor, lector, tarjeta, recibo, firma, 10 minutos… bah!

ADIOS!

Gracias señorita, luego regreso.

Mala educación? No lo se, pero si no me atienden en un lapso razonable, me voy.

En una ocasión entré a un restaurante, me senté y esperé a que tomaran mi orden y como no me atendieron, me paré y me fui, cuando iba a cruzar la puerta un mesero me dijo “No lo atendieron joven?”. Que preguntan por Dios! ¿Qué no fue obvio?

Landy (mi ahora, mejor amiga) me dice que estoy mal acostumbrado, que me gustan las cosas rápido y que si no se hacen como yo quiero, me desespero. Pero no precisamente me ocurre en lugares en dónde yo sea el cliente, también me pasa con amistades y creo que un trio de veces con mi ex novia. Le decía “¿Quieres ir a X lado?” o “¿Quieres hacer X cosa?” o cualquier otra pregunta a la que ocasionalmente respondía: “Sí”; pero como yo no veía mucha disposición, entonces le decía “Mmmm mejor otro día vamos, no te veo con muchas ganas”, es decir, en pocas palabras si no veía acción inmediata, entonces cancelar era el siguiente paso.

Creo que hasta una vez llegue a decirle:

Conmigo es ahora o nunca, agarrame la palabra al instante cuando esté decidido, después ya está difícil

¿Es malo?, ¿es bueno? No lo se.

Pero así soy :-Þ

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

3 Febrero 2008 a 10:24 am

Impuestos

con 5 comentarios

Hace una quincena que me pagan vía tarjeta bancaria y lo que suponía un ahorro (de tiempo) para mi, terminó siendo una encrucijada de dudas, en primer lugar porque mi percepción quincenal decrementó.

Hoy firmé el comprobante de pago de la nómina y en este comprobante venía el siguiente desglose de las deducciones:

  • Servicio médico X%: $119.65
  • Ahorro para el retiro X%: $79.77
  • I.S.P.T: $370.13
  • Total deducciones: $569.55

Como se nada de contabilidad o algo similar, le pregunté a la Lic. Landy Jalil (ella estudió Administración) si había manera de recuperar ese dinero “perdido” y me respondió:

Bueno a ver a ver
El servicio médico es muy importante así que ese descuento no se da de baja …tu sabes, por cualquier contingencia que pueda pasar…

El ahorro del retiro se da… porque cuando tu te jubiles todos tus ahorritos te los darán y serás rico… pero hasta que seas viejito…

El ISPT (Impuesto Sobre Productos del Trabajo) o bien (ISR) conocido también….Todos los mexicanos TRABAJADORES estamos obligados a aportar para el gasto público mediante los impuestos (que al final se lo gastan los bien conocidos diputados, senadores y todas aquellas personas que gobiernan nuestro país) Bueno es una breve explicación… en realidad no creo puedas dar de baja algunos de estos descuentos…..Esas son las leyes de México……

Algún otra duda estoy a sus ordenes mi estimadísimo

PS: AL FIN QUINCENA

Bueno, pues así la cosa de los impuestos…

Escrito por Javier B. Camacho Martínez

30 Enero 2008 a 1:02 pm

Escrito en Amistad, Humor negro, Trabajo