Me conoces… ? […] y

Me conoces… ?

[…] y me pregunta: ¿que quieres que te compre?, todos me están pidiendo cosas, excepto tu y eres quien más las merece… sería a ti a quien primero le compraría. — nada, tu sabes que no soy muy afecto a las cosas..

Si tan sólo supiera que prefiero 1000 veces una llamada a un souvenir newyorkino… porque la voz, es un regalo que no desecharé de mi mente ni de mi corazón; en cambio las cosas inanimadas tangibles y mudas, siempre tienden a romperse, a gastarse, a perderse, a olvidarse, a quedar encerradas en un marco, en un cajón, abandonadas sobre un librero, en la mesa de centro, a un lado de la cama, en la muñeca de la mano, sobre los hombros, empolvándose con el tiempo, desvaneciéndose en la obscuridad, inmutable ante la mirada perdida del silencio, siendo un objeto y nada más que eso.
¿Es posible que no se apreciar los objetos como se merecen? ¿Será acaso que no se mirar lo que hay detrás del souvenir? ¿Será acaso que pido demasiado? ¿Sera que busco lo que no hay?

Una llamada telefónica hace la diferencia, el día deja de ser un día normal, una llamada te hace sentir apreciado y recordado de una u otra manera, una llamada perdura por mucho más tiempo que cualquier otra cosa [para mi lo es]…
Precisamente alguien a quien aprecio mucho y quiero demasiado se ha tomado un minuto de este día y me ha llamado por teléfono.

Hola *****, espero no despertarte — Claro que no, ya estaba a punto de levantarme de la cama — sé que estás de vacaciones; ¿cómo te ha ido? [ y en mi mente rebota la frase ¿cómo te ha ido?; pude haberle dicho: estoy un poco deprimido porque no me ha llamado mi novia, pero preferí mentir y sonreír; nada me cuesta] — Muy bien Sandra; y tu ¿cómo estás?, ¿cómo está Héctor? — Héctor está cada vez más grande, ya cumplió 8 meses y yo cada vez estoy más vieja — Anda, no digas eso, eres una mamá muy joven — jajajaja gracias ***** ¿cuando se te quitará lo lindo? — ni me lo digas… — ese tono de voz, ¿estas peleado con Silvia? — No, para nada, ella se fue de vacaciones a N.Y. — Te conozco muy bien ¿Que tienes, te pasa algo? — …Sandra, me sorprendes; aunque no debería, siempre tuvimos una buena comunicación; […] pero anda, mejor dime como van las cosas con el papá de Héctor — Igual que siempre; mejor ni te digo porque te vas a enojar — si me enojo, no es contigo, es con él; pero claro, depende del asunto y obviamente yo no debo entrometerme en sus asuntos — yo lo sé, pero no te hablé para hacerte enojar ni para quejarme de él; hablé para decirte que Andrea, Héctor y yo, mañana vamos al cine … ¿quieres ir con nosotros? — ¿Y Javier, no irá con ustedes? — El sigue en sus asuntos, no tiene tiempo; pero no te preocupes, él sabe que te voy a invitar — jajajaja no me preocupo, sólo quería saber; que tal si mal interpreta las cosas — no tiene porqué, él sabe que eres mi mejor amigo — gracias… tu también eres una muy buena amiga; regresando a lo del cine: ¿que película quieren ver? — Andrea quiere ver la de ‘Spirit’ — ¿y tú? — yo también — jajajaja, ¿que crees? .. yo también quiero ver esa … por decisión unánime veremos Spiritque bien!! entonces nos vemos mañana… y a ver si después del cine, podemos platicar un rato, necesito hablar con alguien. — espero ser ese alguien. — […] me dio mucho gusto hablar contigo, nos vemos mañana; por cierto, mi mamá te manda saludos. — gracias; dale un abrazo de mi parte.. oye: gracias por llamar. — ***** ¿cuando se te quitará lo lindo? … bueno, nos vemos mañana; adiós — adiós —

Aunque no puedas verme, aunque no pueda verte; tu sabes quien soy, y yo sé quien eres.

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