Don Quijote de la Mancha

He comenzado a leer la obra del maestro y genio de la literatura [Miguel de Cervantes Saavedra] que lleva por título “Don Quijote de la Mancha”.

El libro, en pocas palabras -hasta donde he leido- es una obra maestra.

Estoy leyendo el capítulo XI y aún me falta bastante para terminarlo, pero en cada página hay fragmentos que resultan deleitables, exquisitos, bellos y precisos en su género; así cómo abundantes en su enseñanza, tal como este:

Sentose don Quijote, y quedábase Sancho en pie para servirle la copa, que era hecha de cuerno. Viéndole en pie su amo dijo:
–Porque veas, Sancho, el bien que en sí encierra la andante caballería y cuán a pique están los que en cualquier ministerio de ella se ejercitan de venir brevemente a ser honrados y estimados del mundo, quiero que aquí a mi lado y en compañía de esta buena gente te sientes, y que seas una misma cosa conmigo, que soy tu amo y natural señor; que comas en mi plato y bebas por donde yo bebiere, porque de la caballería andante se puede decir lo mismo que del amor se dice: Que todas las cosas iguala.

–Gran merced! –dijo Sancho–; pero se decir a vuestra merced que como yo tuviese bien de comer, tan bien y mejor me lo comería en pie y a mis solas como sentado a la par de un emperador. Y aun, si va a decir verdad, mucho mejor me sabe lo que como en mi rincón sin melindres ni respetos, aunque sea pan y cebolla, que los gallipavos1 de otras mesas donde me sea forzoso mascar despacio, beber poco, limpiarme a menudo, no estornudar ni toser si me viene gana, ni hacer cosas que la soledad y la libertad traen consigo. Así que, señor mío, estas honras que vuestra merced quiere darme por ser ministro y adherente2 de la caballería andante, como lo soy siendo escudero de vuestra merced, conviértalas en otras cosas que me sean de más cómodo3 y provecho; que éstas, aunque las doy por bien recibidas, las renuncio para desde aquí al fin del mundo.

–Con todo eso, te has de sentar, porque a quien se humilla, Dios le ensalsa –dijo don Quijote– y asiéndole por el brazo, lo sentó junto a él…

1 ‘Pavos comunes’, frente al pavo real. 2 ‘Servidor y adjunto’. 3 de mayor utilidad.

Miguel de Cervantes – Don Quijote de la Mancha. Cap. XI Pag. 96 – Edit. Alfaguara ©

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