Y todo para qué?

De que sirvió haber despertado tan temprano y con la idea en la cabeza de ir sin avisar para darle una sorpresa, que caso tuvo planchar mi mejor pantalón y la mejor camisa, de que beneficio fue pasar todo el día esperando con ansiedad la hora de salír del trabajo para ir a su encuentro, que sentido tuvo viajar dos eternas horas en medio del sol, con el estomago vacío y con los parpados pesados por el sueño mitigante que produce el calor.

Si al final ni la vi, porque le llamé para preguntarle “hasta que hora vas a estar en la uni? A que hora sales?” a lo que ella respondió “ahora tengo clase y al terminar tengo que irme pronto”.

Ya ni que decir, ya estaba allá, ni modo de regresarme.

En esa universidad hay dos lugares en donde puedo entrar y estar sin problema alguno, aunque el número de lugares se ha reducido a sólo uno, porque hace algunas semanas se pusieron difíciles cuando quise entrar a la biblioteca y desde entonces, ya ni hago el intento de entrar, esten o no esten pidiendo identificaciones en la entrada.

Algo que estoy seguro que sucederá es que el día que me prohiban la entrada a la sala de maestría, ese día será el último que valla.

Anyway, estuve en la sala de maestría hasta las 7:30, avancé nada en Hermes aunque intenté, mi humor no me dejó nada bueno (y aún estoy alterado) y sigo sin pensar con serenidad.

Una vez o dos, quizas 5 o 10, ella me ha dicho que no le gusta como reacciono cuando las cosas me salen mal o cuando no salen como yo quisiera, esto que escribo es precisamente para afirmar lo que ya se sabe y no lo niego.

HOY NO ME IMPORTA SABER si alguien tiene la razón y otro no, o si es un error o un acierto, o si hay que ver las cosas desde otro ángulo, solo se que sigo algo molesto porque todo lo que hice en el día desde que desperté, valió para nada; porque cada que quiero sorprender a la persona que quiero, visitandola sin avisar, se arruina por algo y la situación se vuelve adversa.

Es por eso que no soy muy bueno para las sorpresas, siempre he preferido las cosas concretas, seguras y establecidas, para no andar al a ver que pasa y terminar enojado tonta e infantilmente, como hoy.

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2 pensamientos en “Y todo para qué?

  1. Jaja, bueno, es que si son cosas que no están bajo tu control, ¿qué caso tiene enojarse contigo mismo o con quien sea? Desahógate con un “ME LLEVA LA RESFBHERTGSF”, pero ya, a lo que sigue, continúa tu vida.

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