De pleito

En el trabajo, hoy fue un día como todos: muchas clases que dar y poco tiempo libre, el insuficiente para comer o platicar con algún alumno a gusto. Por lo tanto, diría que fue un día normal, como todos, excepto porque al final de la jornada, al salir vi a una de mis alumnas de 3er grado de secundaria [Atzuira] rodeada de sus amigos y frente a ella, Claudia, una chica de 1er grado de Bachiller rodeada de sus amigas y además, con dos chicas que no pertenecen al instituto.
Cuando me vieron salir, alguien dijo ahí viene el profe y comenzaron a diseminarse disimuladamente, sin embargo, 27 años de vida sirven de algo y la experiencia me dijo claramente que algo estaba pasando en ese momento. Me acerqué a Atzuira y le pregunté qué era lo que ocurría y como era de esperar, me dijo nada profe la mire como quien espera una respuesta sincera y entonces ella me dijo que Claudia y sus amigas la querian golpear, que le habían dicho varios insultos y que todo estaba a punto de desatarse.

Si algo he de reconocer por siempre, es que 3er año de secundaria es mi grupo favorito, porque con ellos he logrado mantener una relación de confianza, comunicación y respeto mejor que con ningún otro grupo de toda la escuela y eso se los agradeceré por siempre.

Dicen que la escuela es la segunda casa para ellos, si esto es cierto, entonces a mi me corresponde cuidarlos, para que nada les ocurra.

Le dije a Atzuira que no se preocupara, que estuviera tranquila. Luego llamé a Claudia y le pregunté que ocurría. Ella me dijo la versión de los hechos a su manera como era de esperarse.
En un plan totalmente pacífico y tolerante le comenté que a golpes no se solucionan las cosas, que por el contrario, así se empeoran y que el haber llevado a dos niñas ajenas al instituto para agredir a una alumna complicaba aún más la situación.
Le dije que evitara problemas, que se fuera a su casa y que yo me encargaría de que Atzuira se tranquilizaría. Siendo justo, reconozco que Atzuira es tranquila y la violencia no es para ella el camino a seguir.

Tras escuchar mis razones, Claudia torció la boca, hizo una expresion de y a usted que le importa y me dió la espalda tratando de ignorar mi persona.
Eso si me molestó sin embargo le dije que en ocasiones soy tolerante en exceso, pero que con esa actitud lo unico que conseguía era molestarme, le sugerí nuevamente que se retirara a su casa y que nada más pasaría.

A Claudia le ganó el instinto y no la razón. Ella volvió a darme la espalda, yo le dije que iba a entrar al instituto y que no iba a ser en vano, que mejor se retirara a su casa; pero la necedad… la necedad fue su fin.

Entré al instituto, la reporté por intento de agresión y el director salió en ese mismo instante enojadísimo e hizo que entraran las dos [Atzuira y Claudia] a la dirección y una vez adentro, los tres [El director, la directora y yo] hablamos con ellas. Mi postura fue franca y un tanto a favor de mi alumna, porque su actitud fue muy distinta desde el principio del dilema, en cambio Claudia al final tuvo que doblegar su furia y reconocer su error, no sin antes escuchar una larga plática y una llamada de atencion bastante seria.

A las 4pm salimos del instituto, Atzuira mas tranquila y Claudia menos agresiva.

Cuando no hubo mas que hablar y todos nos retirabamos, Atzuira me dijo Gracias profe. Y yo me pregunto: Gracias porqué? si mi deber es cuidarlos y procurar que nada malo les ocurra mientras estén a mi alcance y mucho menos a los de 3ero de secundaria.

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