Terceras Jornadas

La Dirección General de Bibliotecas (DGB) y la Vicerrectoría de Docencia (VD) de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), organizaron por tercer año consecutivo las jornadas bibliotecarias para el fomento a la calidad en los servicios bibliotecarios que se efectuó del 3 al 6 de Julio.

Es la primera vez que asisto, pues llevo menos de medio año trabajando para la DGB.

Este evento se realizó en el majestuoso Salón Barroco del edificio Carolino y en este marco, se presentaron varias ponencias dirigidas por personajes importantes dentro del medio bibliotecario así como personas admirables por su experiencia, experiencia que compartieron como el Ing. Noé Guzmán o el Mtro. Oscar Saavedra Fernández, quienes proporcionaron (a mi juicio) las mejores charlas y una perspectiva de gran angular sobre los servicios bibliotecarios y las tecnologías de la información.

Honestamente, de todas las ponencias, la que me encantó y me resultó interesante (incluso hasta en la proyección de las diapositivas) fue la del Mtro. Germán de Santos Borrego ya que el unió dos temas que parecen difíciles de mezclar: Mercadotecnia y Servicios bibliotecarios.

Al final de su ponencia, vencí la pena e hice uso de la palabra para dos cosas, primero: felicitarlo por una campaña de marketing que hizo en la biblioteca de Salud a través de carteles (muy precisos y contundentes) y en segundo lugar, para preguntarle si tenían planes de realizar un estudio similar en las otras bibliotecas de área.

La verdad, nunca había hecho una pregunta al final de una conferencia pero esta vez, me fue imposible no hacerlo ya que las bibliotecas de la BUAP cuentan con muchísimos recursos educativos (bases de datos especializadas, publicaciones periódicas, revistas, colecciones especiales, etc.) pero desgraciadamente muchos alumnos desconocen que pueden hacer uso de tales servicios, pues falta difusión. Ojala que en determinado momento, hagan un estudio de mercado para publicitar todos los servicios de información que se ofrecen a la comunidad estudiantil dentro de las bibliotecas.

En lo personal, realmente quisiera ver una generación de personas mas intelectuales y menos adictas al televisor, personas de mayor nivel cultural que permitan romper con la estadística de medio libro por año y que sean mas participativas y menos receptoras-pasivas.

Aún hay mucho por hacer para que las cosas cambien positivamente y eso quedó bastante claro.

Francamente, trabajar para la DGB ha sido la mejor oportunidad de mi vida, me gusta el ambiente, me gusta la pasión que veo en otros compañeros que se desempeñan notablemente (aunque hay varios que son todo lo contrario) y sobre todo, me gusta ser miembro de un grupo de trabajo que conjuga esfuerzos para ofrecer calidad en el servicio al estudiante y facilitar el acceso al conocimiento.

Alfredo Avendaño Arenaza / Javier B. Camacho MartinezSuena raro, pero hasta siento admiración por mi jefe y me siento honrado por la oportunidad que me dio y la confianza que ha depositado en mi. Ahora que estoy dentro de la DGB puedo ver que, para que un libro esté disponible en las manos de un usuario se requiere de múltiples esfuerzos en diferentes áreas y muchos de los que trabajamos para DGB, lo hacemos con gusto. Desde aquellos que analizan las listas de petición de las unidades académicas, los que reciben el material bibliográfico entregado por los distribuidores editoriales, los que lo habilitan colocando un esquinero, la papeleta de préstamo y sensores de seguridad, los que realizan la catalogación en formato Marc 21, los que pegan la etiqueta de clasificación y ubicación de manera precisa, los que distribuyen el material a las diferentes bibliotecas que conforman la red universitaria, los que reubican los materiales después de que los usuarios lo consultan, los que facilitan préstamos interbibliotecarios, los que programan software :-þ, los que recuperan y restauran materiales, los que conservan colecciones especiales, los que diseñan campañas de difusión, carteles y demás, los que capacitan personal constantemente, los que mantienen en buen estado el catálogo colectivo, los que hacen el aseo de las bibliotecas en donde circulan mas de 1000 usuarios por día y sobre todo, los [buenos] jefes que dirigen por buen camino todo el esfuerzo y permiten lograr un fin común: El buen servicio al usuario.
Por lo tanto, todos de alguna manera, contribuimos a la formación profesional de los alumnos cuando estos abren los libros y extraen conocimiento de ellos; libros que pueden consultar libremente en alguna de nuestras 52 bibliotecas.

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