El comercio electrónico y el miedo al robo

He visto y escuchado comentarios de personas que compran por Internet, al principio siempre existe esa desconfianza al enviar un numero de tarjeta de crédito para que la tienda o el vendedor realice un cobro; y si es por depósito bancario también es posible sentir la desconfianza de que “Quién te garantiza que realmente te manden determinado producto por el cual se está pagando por adelantado”

En mi caso, no soy muy afecto a realizar compras por Internet, en más de una ocasión he querido comprar un nombre de dominio para mi blog, en más de una ocasión he querido comprar en alguna tienda geek y en más de una ocasión he pensado en compar mi primer mp3 legal pero siempre termino cancelando la compra en el último paso de la transacción electrónica o de plano, bajando el torrent que me provee de un album completo y no de una sola canción; además: gratis.

En mi vida he comprado vía Internet lo siguiente:

  1. Un libro de Octavio Paz editado unicamente en España y que por cierto… lo regalé.
  2. Una mochila para mi laptop
  3. Un ratón USB retráctil
  4. Una laptop Dell que pretendía regalar precisamente un 14 de Febrero pero al final, la regalé por ahi del 18.
  5. Un nombre de dominio para una campaña que se realizó en Amistad de Puebla, las Torres…
  6. Una palm Z21 sencilla pero funcional… que por cierto, fue para un regalo de cumpleaños.
  7. Un candado para laptop.

La idea de mi reciente compra (el candado para laptop) y que fue precisamente hoy por la tarde, es porque a mi compañera de trabajo le robaron su laptop en menos de 5 minutos; cuando regresó a su oficina después de una breve ausencia, la computadora había desaparecido.

La verdad que poca madre tuvo el que se la llevó porque no sólo se robó el aparato sino todo el trabajo de mi compañera (no diré su nombre por respeto) pero da coraje y mucho porque ella venía realizando un arduo trabajo precisamente para un congreso de nivel nacional que se realizará en la BUAP y que se efectuará en los próximos días.

Bueno, creo que no tiene mucho sentido lamentarse y aunque fue un evento ocurrido a una tercera persona, esto queda registrado en mi memoria (y aquí) como una experiencia poco agradable que deja en claro una advertencia: Nunca será bueno ser demasiado confiado; nunca falta el gandalla,ratero, abusivo, oportunista, hablador, etc etc..

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