La sensibilidad

huamantlada El Sábado fui con Adulfo y Salvador a la Huamantlada; la Huamantlada es un evento que caracterizando a la feria de Huamantla, Tlaxcala; consiste en el encierro de toros pitones de los que hombres y jóvenes envalentonados huyen a toda prisa para evitar ser alcanzados, después de azuzarlos y provocar su propia persecución.

Sólo una vez había ido pero en esa ocasión llegué tarde y no pude ver nada del encierro de los toros, en esta ocasión, fue diferente y sí que lo fue, la verdad es una emoción muy intensa y la adrenalina se sube al tope cuando el toro va corriendo detrás de uno; lo siento por aquellos que fueron heridos por las astas del toro ya que no corrieron o no tuvieron la oportunidad de brincar al burladero. Incluso, Adulfo, Salvador y yo, vimos como a un chaval le clavaron una asta en la entrepierna, y suponemos que fue exactamente en una arteria importante porque comenzó a perder mucha sangre en cuestión de segundos. Creo que es una de esas diversiones que pueden resultar fatal, como muchas otras en las que el riesgo es implícito y directamente proporcional al nivel de emoción y adrenalina.

No saqué ni una sola foto, la memoria de mi cámara ya no sirve, corrompe los archivos… pero bueno, la emoción la tengo aún fresca en la mente y eso si, la única señal de todo es que tengo la cara super roja, parezco camarón por lo requemado. (Y con lo que me gusta requemarme en el Sol ¬¬)

Hace rato, entre pensamientos me estaba quejando porque siento el rostro bien caliente y me arde un poco, ya ni decir cuando me rio, jejejeje pero nadie me obligó a ir; hace como una hora, me mandaron a llamar a la dirección para que revisara un equipo de cómputo (no se porque siempre me mandan a traer a mi) y hecha la revisión, sin querer escuché un fragmento de una conversación en el que una dama le contaba a otra que su esposo seguía internado en el hospital en la sala de terapia intensiva, que ya lo habían intervenido un par de ocasiones y que tenía hemorragias que le impedían sanar… a los breves minutos la dama que comentaba este hecho tan triste se lleno de lágrimas y la voz se le quebró aunque nunca perdió la compostura. Y yo me quedé pensando en cómo hay cosas que realmente duelen en esta vida y uno es tan impotente de hacer algo, que más quisiera uno que nadie enfermara, o que nadie pasara por momentos así en la vida; a veces estamos tan ensimismados en nuestros propios asuntos que perdemos sensibilidad ante los demás, y ocasionalmente pensamos que nuestros problemas son los peores del mundo cuando en realidad hay personas que sufren muchísimo más y aún se mantienen en pie luchando cada día.

Ojalá que el esposo de esta compañera de trabajo se alivie muy pronto…

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Un pensamiento en “La sensibilidad

  1. Hola,

    me da muchos gusto que hayas ido y regresado bien y que hayas disfrutado de tu viaje.
    Lástima lo de tu memoria… de la cámara, me refiero jeje, mejor compra otra o ponla en tu lista de regalos en el intercambio de Navidad (si es que haces entras a este tipo de dinámicas :P)

    Pues así pasa, nos enfrascamos en uno mismo y pensamos que lo que nos pasa es lo peor en el mundo, sin ver que hay otras personas que puedne necesitar más ayuda que uno. Es difícil tener esa empatía y sensibilidad hacia los demás, pero hay que intentarlo.

    Otro asunto… jalon de orelas (otra vez) por no ponerte bloqueador!! es para prevenir cosas más serias!!!

    Ahora un abrazo para que olvides el estirón de orejas, sip? :P ;)

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