Soy una persona cruel

Anoche, por la noche, según habíamos quedado Silvia y yo de ir por un café, la propuesta de ella fue la de ir al Portón (a tirar nuestro dinero), pero sin que se diera cuenta racionalmente, terminé llevándola a un OXXO y nos tomamos un Capuccino latte de 13 pesos y ella pagó el suyo.

Realmente la reunión no giraba en torno a la degustación del café sino a la conversación. Hacía mucho tiempo que no la veía y obvio, surgieron las preguntas un tanto obligadas: “¿Tienes novia?” o “¿Cómo te va en el trabajo?” además de la típica “¿Cuándo te casas?” la mayoría difíciles de responder pero lo más curioso es que al momento en que yo le pregunté algo similar, se puso a la defensiva respondiendo “¿porqué quieres saber?”

Obvio, la confianza se contrajo a partir de su respuesta y aunque posteriormente me pidió que la disculpara por su mala contestación y que según, había tenido un día difícil, para mi fue claro que estaba perdiendo mi tiempo en esa conversación que no llevaría a nada interesante.

Me tomé el resto de mi café de un sorbo, la escuche hablar algunos minutos y a las 9 en punto, le pregunté en qué se iría a su casa, me dijo que en el transporte público y yo me ofrecí a ir a dejarla; ella aceptó que la acercara a la parada del autobús.

Le di mi chamarra porque tenía frío, y el único casco se lo puso ella… creo que de alguna manera, me sigo preocupando por ella y trato de protegerla. Durante el trayecto pensé, analicé y llegué a la conclusión del porqué me había separado de ella. Han pasado casi 6 años desde que nos separamos y ni ella ni yo, hemos cambiado mucho… ahora sé claramente porqué fue lo mejor.

Otra cosa que ella me dijo, es que según, últimamente le tiene mucho miedo a las motos, cosa que no comprendo muy bien porque su hermano tiene una CBR y antes se subía con él como si nada. Lo cierto es que aproveché un poco la circunstancia de que estaba arriba y no podía bajarse a menos que yo se lo permitiera, por lo que la llevé un poco mas lejos de lo que ella me había indicado antes y no me paré hasta que ella me dijo “ya por favor, quiero bajarme”.

Cuando nos bajamos me dijo textualmente: ¡Pinche Javier, ahora si te cobraste todas las que te hice verdad!

Yo simplemente sonreí vagamente y esperé a que me regresara la chamarra y el casco. Luego me dio un abrazo ligeramente prolongado diciéndome: “Es tu abrazo de navidad, año nuevo y reyes”.

Nos separamos y cuando ella volteó la mirada, su autobús venía en camino; me dijo “vete con cuidado, adiós” y se marchó.

Espero no volver a salir con ella en mucho tiempo.

Sí, lo acepto: soy una persona cruel… ocasionalmente.

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