Soy un hombre feliz, muy feliz

Los amigos te hacen ver las cosas desde un punto de vista que no se tenía considerado o simplemente aportan ese grado de visión del que uno carece; gracias a ello se puede percibir el panorama completo.

Entre mis amistades, creo que tengo que mencionar a una mujer que me hizo darme cuenta del valor de una sonrisa, de las palabras con sinceridad, de los detalles y claro… del amor. Es un caso curioso, porque cualquiera puede inferir que la mujer que te hace valorar esas cosas, debe ser la más cercana, debe ser la persona a quien amas o con quien “por lógica” compartes una relación amorosa, pero en esta situación no fue así…

Gracias a una amiga, pude comprender el sentido del verdadero amor, el que prevalece por sobre toda dificultad y permanece inquebrantable; su nombre es Merari y quiero agradecerle sus enseñanzas de vida mediante su propia vida.

Ahora se, con el vivo ejemplo, que ella y Roberto son la pareja que tiene mucho que enseñarle al mundo, más que mil discursos llenos de palabras; ellos no dan discursos pero enseñan con hechos y eso es lo que realmente me da gusto por ellos dos, porque se casarán, porque no perdieron el objetivo aún cuando se les presentaron dificultades, continuaron en la línea, dialogando, luchando, perseverando y por eso, creo que son un buen ejemplo a seguir.

Y gracias a su ejemplo, pude aprender algo más de la vida, algo que he puesto en la práctica y ¡sí que funciona!

Por mi parte, también soy feliz porque al fin, pude desatar esos nudos que tenía en mi corazón por algo que podría llamar “un gran amor del pasado” y me siento satisfecho porque he logrado poner todo lo pasado a donde pertenece: al pasado.
Ya sean cosas buenas o malas, quedan atrás y lo que importa es el día de hoy, el presente y desde luego el futuro. Las cosas del pasado no se pueden remediar, lo que sí se puede hacer, es aprender, madurar, corregir los pasos posteriores, valorar… hakuna matata!

Las circunstancias nunca fueron tan favorables como lo son ahora; es el momento de tomar el riesgo o dejarlo; las cosas son así y yo he decidido tomarlo.

Soy muy feliz porque he decidido uno de los aspectos más importantes para mi vida, tal y como lo sería para más personas; años atrás decidí qué carrera estudiar en una segunda ocasión tras haber errado mi primer intento, es decir: Elegí la carrera de computación (he hice todo el tramite, incluyendo el examen de admisión a la universidad) tras haber cursado un año en la facultad de electrónica y darme cuenta que no era lo que realmente quería o esperaba de esa carrera.
Podría llamarle desinformación, falta de seriedad, error o de cualquier otra forma pero lo importante es que corregí el curso de mi vida estudiantil e hice lo correcto: rectificar el camino y en ese caso, opté por inscribirme a la carrera de computación; he aquí que varios años después, tengo un trabajo que me encanta, hago programas que me dejan un gusto incomparable y mi trabajo es algo que disfruto, como ir al cine o pasar una tarde con los amigos porque realmente me apasiona mi trabajo en la dirección general de bibliotecas, que de manera directa, influye en mi grado de satisfacción. Porque trabajo, hay mucho, y lugares para trabajar también, pero hacer lo que te gusta en un lugar tan especial, es el mejor regalo de la vida.
A veces, llego a preguntarme “¿Qué hubiera pasado en mi vida profesional si me hubiera titulado en una carrera que no me gustaba del todo?, que si bien… de haber querido la hubiera terminado, pero no me satisfacía del todo”

La respuesta es sencilla: seguramente, no estaría en el trabajo que estoy ahora y las dichas posiblemente no serían tan continuas ni tan satisfactorias como lo son ahora en la DGB…

Es por eso, que yo si creo en la rectificación, en la redirección del curso, en la renovación, en hacer válida la elección de cambiar el curso del trayecto ya recorrido.

Siendo honesto, creo que antes de llegar a este punto de retorno, estaba cegado por una y mil causas; había sido algo idiota y había cometido muchos errores que me costaron en otro momento la felicidad.
Sin embargo y sin afán de justificarme creo que por algo suceden esos eventos fortuitos que no te permiten estar con X persona, aunque tu te aferres a que así sea; la vida es más sabia y sabe porqué no funcionan las cosas cuando no deben funcionar.
La naturaleza sabe porqué un pino jamás dará nueces, y en mi vida gracias a esa sabiduría de la propia vida, se fueron filtrando mis malas actitudes, no estoy con las personas que quizás no hubiera logrado hacer felices totalmente y viceversa.

Hoy puedo decir con la boca llena de sinceridad y el corazón a punto de explotar de tanta alegría, que le abrí las puertas de par en par a una mujer que nunca me dio una sonrisa esperando recibir dos a cambio, que estoy enamorado de una mujer que quiero a mi lado para siempre, a una gran mujer que con su mirada, hace comprender que tan inmenso es el amor sincero.

Siendo franco, yo mismo no me daba la oportunidad de ser feliz, porque yo mismo no permitía que me inundara de amor por ella, argumentando “Nooo, ella es mi mejor amiga y los amigos no se enamoran”, “Además, ella conoce a mi ex-novia”, “No, para nada… ¿cómo lo tomaría ilian?”, “¿Qué dirían de nosotros?”, “Además, nuestro trato personal nunca inició por la posibilidad de un romance”, etc.
Siempre daba las mismas razones negando una posibilidad de entablar una relación amorosa con ella.
¿Porqué? pues primero que nada, porque vivía aferrado al pasado, porque no soltaba los nudos de mi vida y porque me empeñaba a diseñar nuevos nudos y enredos como si los existentes no fueran suficientes y continuaba negándome a mi mismo la posibilidad de iniciar una relación amorosa con ella; mi gran amiga Landy.

Pero llegó un día en que pensándolo bien, me quité la negación y necedad de encima y aunque suene algo sacado de un cuento de príncipes y esos shows cursis, yo realmente descubrí que a ella no le pude encontrar ni un sólo defecto aún sabiendo que no es perfecta; observé que compartimos muchas cosas en común; hasta me sorprendió (varios años después de conocerla) que mi cumpleaños sea el 8 de Mayo y que el de ella sea el 9 de Mayo; sonreí al notar que el tiempo es más encantador con ella, que 5 horas no son como como 5 minutos que se esfuman repentinamente, sino más bien 5 horas son como 5 horas en las que cada minuto cuenta, cada lapso real es y permanece siendo real, que si el día tuviera 25 horas, me pasaría las 25 horas de mi vida con una gran mujer a mi lado, real, honesta, siempre transparente, decidida y finalmente, caí rendidamente enamorado de ella, cuando le quité el título de “amiga” y la vi como mujer; siendo tan hermosa, tan inteligente, soñadora, noble, emprendedora, una mujer realmente extraordinaria que me deja sorprendido.

¿Tanto tiempo buscando lejos, lo que tenía frente a mi y hasta de más?
¿¿¿pero que me pasaba, cómo pude haber sido tan ciego???

Si me pidieran que no lo dijera, aún así no podría contenerme porque quiero gritar a los cuatro vientos que Landy Jalil Sánchez es la mujer más extraordinaria del mundo y que realmente no comprendo como durante tanto tiempo, no lo había notado; hoy que la veo “con otros ojos” es decir, con ojos de amor, ojos de deseo, de admiración, de respeto, de felicidad, no puedo hacer más que contar los días que faltan para que estemos juntos para siempre…

Un pensamiento en “Soy un hombre feliz, muy feliz

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